En OJU Learning (suscribete ya si aun no lo has hecho) ha iniciado una discusión sobre el fin de los LMS al hilo de mi anterior post sobre el llamado Social Learning.
Personalmente creo que el fin de las plataformas LMS aun está algo lejos
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Si la plataforma se limita a ser un entorno de colaboración tienes otras opciones generalmente superiores, si es más un CMS para la gestión de contenidos estamos en las mismas (hay CMS muy superiores a cualquier LMS). La clave del LMS está en la trazabilidad de la actividad del alumno. El LMS te da herramientas que te hacen fácil el seguimiento de la parte de autoestudio que contenga el curso.
¿Se puede hacer un curso online sin un LMS?, por supuesto. Pero en tanto contenga una parte sustancial de autoestudio resulta mucho más cómodo para el tutor recurrir a las estadísticas detalladas de la actividad del alumno que ofrecen los LMS.
El problema de los LMS es siempre el mismo, la envidia de funcionalidades que ves en otros sistemas. Los foros son mejores en Vanila, los blogs en WordPress, la parte social en Facebook…
Ciertamente hay quien se inclina por el modelo conectivista y prefiere distribuir su acción formativa en varias plataformas distintas, dependiendo de las necesidades concretas del curso. Para mi el problema es que el usuario medio no existe y un curso conectivista sólo va a funcionar bien con usuarios 2.0 avanzados.
Entonces, ¿cuándo y porqué hacer un curso en Facebook?… creo que sería una opción perfecta cuando quieras que tu curso tenga la viralidad del Farmville
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Por ejemplo, un curso con matrícula abierta, que quiera tener el máximo de alumnos posible entre un colectivo que utilice mucho Facebook. Acciones masivas de alfabetización digital, actualización en temas de ciudadanía, legislación, salud, etc… donde en última instancia mediremos el éxito por el número de certificaciones emitidas.
Es una idea y seguramente un experimento interesante.







